Un choque eléctrico rara vez se limita a una simple quemadura; de hecho, los análisis de siniestralidad de las mutuales de seguridad demuestran que las lesiones más críticas suelen ser indirectas, destacando las caídas libres provocadas por la contracción muscular involuntaria.
Cuando tus colaboradores operan en estructuras elevadas cerca de redes energizadas, un error milimétrico se transforma en un accidente fatal. Para un prevencionista de riesgos o jefe de operaciones, garantizar la seguridad eléctrica exige un control absoluto en terreno.
En este artículo, te presentamos las normas, protocolos y consejos claves para prevenir accidentes y asegurar el éxito de tus colaboradores y tu operación.
El cumplimiento de las normas de seguridad eléctrica define la línea divisoria entre una operación limpia y una paralización catastrófica. En proyectos de alta exigencia, las labores en puntos elevados y proximidad energética requiere un enfoque preventivo y estructurado bajo los siguientes lineamientos:
Es fundamental monitorear el cumplimiento de la normativa nacional obligatoria para trabajos en altura, como la NCh1258. En entornos con riesgo eléctrico, exigir equipamiento de protección personal con propiedades dieléctricas certificadas evita que los herrajes metálicos actúen como conductores imprevistos de corriente
Inspeccionar de forma constante los puntos de anclaje y las líneas verticales antes de iniciar la jornada para mitigar en trabajos en altura riesgos mecánicos derivados de un chispazo.
Disminuir la exposición a los peligros de trabajo en alturas mediante operarios calificados que entiendan cómo la resistencia del cuerpo varía según las condiciones de humedad o fatiga en el trabajo.
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Realizar operaciones en la cercanía de líneas eléctricas exige establecer medidas de seguridad. Cuando la desenergización completa del circuito no es viable, mantener la distancia mínima de aproximación constituye la principal barrera de control operativo:
La desenergización total es la única garantía absoluta antes de que el personal de mantenimiento inicie maniobras aéreas en estructuras críticas.
Cuando no es posible un corte general, el resguardo de la vida depende de barreras físicas y de la aplicación rigurosa de las normas de seguridad eléctrica:
Frente a los riesgos en entornos de alta tensión, Nicolás Talavera, gerente comercial de la marca, destaca la versatilidad de la flota disponible para responder a las exigencias del mercado nacional:
“En IMER Chile contamos con equipos convencionales para tareas sin proximidad a líneas vivas, como la poda urbana y fachadas, y unidades especializadas para redes energizadas. Ofrecemos hidroelevadores con aislamiento certificado desde los 46 kV hasta los 500 kV, asegurando protección activa en baja, media y alta tensión”
Asimismo, Nicolás resalta los estrictos controles internacionales que respaldan la seguridad operativa de las maquinarias en terreno:
“Nuestros hidroelevadores aislados se fabrican bajo rigurosos estándares globales. La línea Versalift (EE.UU.) cumple con la norma ANSI A92.2 y exigencias de OSHA, mientras que los equipos IMAP (Brasil) se desarrollan conforme a las normativas ABNT, NR-10 y NR-12, incorporando ensayos dieléctricos de fábrica”.
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Eliminar la improvisación en proyectos críticos es la única ruta eficiente para resguardar la continuidad operacional. Con el respaldo de IMER Chile, protegemos lo más valioso de tu organización: la seguridad y la vida de tus trabajadores.
Revisa nuestro catálogo y conoce la línea de hidroelevadores que tenemos disponibles para cada uno de tus trabajos, diseñados bajo estrictas normas de aislamiento para garantizar la máxima protección en cada uno de tus proyectos.
Es el conjunto de normas, protocolos y controles de ingeniería diseñados para mitigar riesgos en entornos energizados. Su objetivo principal es evitar electrocuciones, arcos eléctricos o amagos de incendio, resguardando la vida de los trabajadores y la infraestructura.
Son el corte visible de las fuentes de tensión, el bloqueo de los aparatos de maniobra y la verificación de la ausencia de energía, según los protocolos de la ACHS. Asimismo, contemplan la instalación de puestas a tierra provisionales junto a la delimitación física del perímetro de seguridad en el área de trabajo.
El choque eléctrico por contacto directo con cables energizados y las quemaduras severas por arcos eléctricos por proximidad. A esto se suman las caídas a distinto nivel, producidas cuando el operario pierde el equilibrio debido al impacto o al efecto sorpresa de una descarga imprevista en altura.